El Cairo es una de las ciudades más grandes e importantes del mundo. Con un área metropolitana de alrededor de 16 millones de habitantes, es la undécima ciudad más poblada del mundo.

La calidad del aire en el centro de El Cairo supera con creces los estándares internacionales aceptables. El Cairo tiene un factor de dispersión muy bajo debido a la escasez de lluvia y a su distribución de edificios altos y calles estrechas, que crean un efecto de cuenco que atrapa los contaminantes. El principal problema de contaminación atmosférica en Egipto son las partículas en suspensión. Las fuentes más notables de polvo y partículas pequeñas son el transporte, la industria y la quema de residuos al aire libre. Otra fuente importante es el viento que arrastra el polvo desde las zonas áridas hacia la ciudad. El aire en Egipto tiende a ser gris, con una densa neblina sobre El Cairo. Hace dos años, cuando el gobierno egipcio comenzó a implementar plenamente los taxis a gas natural, hubo muchos elogios y bombos y platillos. La contaminación atmosférica alcanzaba niveles monumentales en El Cairo, la capital egipcia, y era necesario frenar este creciente problema que estaba generando riesgos para la salud, incluyendo un drástico aumento de casos de asma entre los adultos jóvenes. Si bien el floreciente número de taxis del país se ha pasado en gran medida al gas natural, la congestión y el mantenimiento deficiente siguen convirtiendo la contaminación atmosférica en uno de los mayores problemas que enfrentan los egipcios.

  • Colección Formato 20×45.
  • Enmarcadas en marco de madera
  • Fotos en color.

Fotos © Tomás Martínez.